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El fin del correo electrónico (parte 1)

Hola! No. No soy de los que quieren matar el protocolo SMTP. Soy de los que piensan que el correo electrónico nos ata a la comunicación y no a los resultados. El correo electrónico, la killer app que justificó toda inversión en Internet, necesita un cambio grande. Y es el ser remplazada por otra killer app de la productividad. No necesitamos mejorar el correo electrónico. Necesitamos mejorar cómo nos relacionamos con el correo electrónico, y entender la diferencia con cómo era el mundo hace 20 años o 30 años es parte del proceso.

Hoy en día el correo electrónico es no solo una herramienta de comunicación, sino que también es: una herramienta de discusión, una herramienta de documentación, una herramienta de gestión de proyectos, una herramienta de seguridad, una base de conocimiento y un objeto de auditoría, entre tantas otras funciones que podemos encontrarle.

Nuestro gran problema hoy en día es que tenemos una aplicación para comunicarnos, una para compartir, otra para almacenar información de contacto, otra para organizar nuestras actividades, otra para gestionar nuestros proyectos, otra para guardar documntación y generar conocimiento. Tenemos decenas de aplicaciones en nuestros computadores y teléfonos, pero todas esas aplicaciones dependen del correo electrónico. Sin un correo electrónico no podemos registrarnos en ningun servicio en la nube y ni siquiera descargar Whatsapp, que supuestamente no depende de un correo electrónico, pero los teléfonos que corren Whatsapp, sí.

Pero el hecho de que ninguna empresa proveedora de correo electrónico o de clientes de correo electrónico hoy en día tenga un monopolio de esa tecnología hace que cualquier intento por establecer un nuevo orden termine en el intento de uno de tantos y muera. Incluso de Google y sus intentos de desarrollar una nueva “ola”. ¿Recuerdan Wave? No pudo acercarse a disputar nada.

El segundo escollo en el camino es que esa killer app que se cree hoy en día para suplantar al correo electrónico va a ser dificil de crear si se la hace con compatibilidad hacia atrás y dificil de desplegar si no se la hace con compatibilidad hacia atrás. Por lo cual, uno de esos “difícil” debe tener más fuerza que el otro para determinar cual es más sencillo y además entrega mejores resultados.

Imagino un mundo donde un protocolo SMTP mejorado y una forma de interactuar con el correo electrónico sobre una base tecnológica para construir aplicaciones multipropósito, nos ayude a gestionar nuestros intereses y no nuestro correo electrónico.

Los 2 grandes errores que cometió Google al entregarnos Gmail:

1. Search, don’t sort.

2. Archive, don’t delete.

El primero de ellos iba para el lado, aprovechando su capacidad de encontrar cosas, de que ya no era necesario ordenar los correos electrónicos por ciertas columnas y filtrarlos para encontrar lo que se buscaba. Eso era lo que la gente hacía en Outlook y hasta hoy en día lo sigue haciendo. Lo que no entendió Google es que hay gente que maneja demasiada información (y cada vez más) en su correo electrónico y que incluso la búsqueda iba a devolver tantos resultado que no habría forma práctica de sacarle provecho a todo.

La gran diferencia entre el Google buscador y el buscador de Gmail es que el usuario no conoce todas las páginas de los resultados de Google, pero sí conoce todos los correos que recibió. Por lo cual, es muy sencillo descartar lo que no se conoce, pero es casi imposible descartar lo que sí se conoce.

Por eso Google te lee la mente pero Gmail solo te mostrará un montón de información repetida que ya viste.

En el segundo problema, Google no se dio cuenta que su deseo de dar todo el espacio necesario a medida que la gente lo fuera necesitando no correspondía a una necesidad de organización, sino a una necesidad de desorganización. Cuando necesitamos ser precisos, no nos sirve ser aproximados. Por eso los correos electrónicos viejos nos inundan las bandejas de entrada y terminan convirtiéndose en ruido que lo único que logran es disminuir nuestras certezas y hacernos demorar más tiempo.

Una vez me enseñaron que la tarea más importante del cerebro es olvidar. Porque si nuestro cerebro recordara el 100% de lo que pasa frente a nuestros 5 sentidos, y además, lo que se genera en nuestro cerebro, apenas tendríamos memoria suficiente para un rato y terminaríamos enloqueciendo. Es por eso que nuestro cerebro se olvida de cosas que no necesitamos, y hace el trabajo bastante bien. Aprendimos a entrenar a nuestro cerebro a recordar lo que necesitamos para vivir y a veces nuestras conciencias se olvidan de lo que tiene que hacer nuestro cuerpo para que nuestro cerebro funcione bien. ero esto último es otra historia (no hay mejor droga que una buena noche de sueño).

Lo que pasó con ese segurndo error de Google es que fue contraproducente para el primero, y aquí no es que dos errores se anulan. Se multiplican.

Los últimos 10 años de la evolución tecnológica parecerían estar dictados por el bigger is better cuando deberían perseguir el less (and more intelligent) is better. Ahora pareciera que todo tiene más disco, más respaldos, más copias, más formas, más detalles, más de todo porque lo que ocupa es poco. Y cuanto más de eso se produce, entonces más barato se hace y si más barata es la unidad, ¿por qué no compramos más unidades?

No hemos logrado que la inteligencia sea más barata, pero sí que los discos sean más baratos. Pero mucho espacio de almacenamiento usado no nos sirve de nada si no tenemos inteligencia suficiente para analizarlo. Es or eso que guardar mucho correo electrónico, y aún cuando cumple tareas tan importantes, es contra nuestros intereses.

En un segundo artículo voy a contarles cómo veo el mundo en la hora post correo electrónico.

 


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