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Regular Uber

Hemos llegado al momento en el tiempo en que hay que regular Uber. No. Mentira. No hay que regular Uber, pero tiene que caer dentro de una regulación existente. No sería un marco legal, porque ello ya existe.

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Introducción

Entre otras cosas, soy programador. Sí, hago programas de computadoras para que otras empresas puedan realizar la gestión informatizada de sus procesos productivos o de ventas. Y dentro de mi profesión, soy fanático de no escriibr código. ¿Uso generadores de código? No. Escribo código que sirva para la mayor cantidad de casos que puedan darse en el futuro y que cuando tenga que usarlo, solo necesite declarar estados y parámetros. Soy programador, me encanta escribir código, pero más que nada, me encanta escribir la menor cantidad de código que pueda. Eso se llama abstracción. Y la abstracción es lo que nos permite adelantarnos a los problemas del futuro encontrando cuales son las reglas macro que las gobernarán.

Es así que tengo mi propia propuesta para la regulación de Uber. Y de paso, de Airbnb. Y de Cabify. Y de MercadoLibre. Y de Nuvó.

Cosas de Impuestos

¿Uber y Nuvó son lo mismo? No. Pero tienen muchas cosas en las que chocan. En principio, la gente que provee el servicio en todo eso, la mayoría, son autónomos. Pero la gente que lo hace bien, también puede llegar a obtener una renta empresarial. Esos son puntos muy delicados en donde hay que aclarar qué es una cosa y qué es otra, y establecer las fronteras de una y otra cosa. Una persona que vende sus cosas viejas en MercadoLibre, está obteniendo dinero a partir de una inversión de capital. Lo más seguro es que como ese producto se depreció al usarlo, no saca renta, pero ese dinero que obtiene le sirve para aumentar sus ingresos mensuales. Un dia esa persona le ayuda a un amigo a vender algo, y el amigo le deja unos pesos en agradecimiento. Eso es una comisión, así que la persona trabajó. En sí, tanto el trabajo que hace un eventual conductor de Uber, una persona que vende muchos productos en MercadoLibre y una consultora Nuvó, todos hace algún tipo de trabajo.

La legislación laboral, impositiva y de seguridad social ya contempla escenarios que pueden reconocer eso y brindarle al trabajador en esas condiciones una estructura legal para que realice su actividad. Que para mucha gente el mínimo para estar comprendido no sea rentable es otro tema y la legislación tendrá que determinar donde está el quiebre; si requiere ampliar la cobertura o seguir como hasta hoy.

En mayor o menor medida, a nivel nacional, el problema Uber está resuelto. Lo que queda por resolver es la dinámica de una persona que trabaja de forma tan irregular en dicha actividad, que termina siendo imposible que caiga dentro de los umbrales de contabilidad y aportes esperandos.

Es por eso que a nivel nacional lo que hay que lograr es que la persona que conduce un Uber o que vende productos Nuvó, pueda solo aportar cuando supera un umbral mínimo o que lo haga siempre por un mismo porcentaje de lo que produce. A nivel empresarial, existe algo así en el IRAE. Más allá de que la empresa que está gravada con IRAE, aporta un mínimo que sirve como filtro, cuando pasa de ese mínimo aporta un porcentaje de la renta, no de la facturación.

Para personas individuales existe el IRPF. Que tiene una franja mínima y sus deducciones. El trabajador conductor eventual en Uber podría declarar sus ingresos pero tiene el problema de que el IRPF de hoy no le va a reconocer lo que gastó de combustible y mantenimiento del coche. ¿Y por qué no se lo va a reconocer? Porque la DGI no tiene como comprobarlo. Entonces el Estado, para no tener que dudar de lo que declara la persona física, termina no permitiendo deducir cosas que no puede controlar. Pero con Uber y otras plataformas que se basan en uso de GPS, puede hacerlo. La DGI, sabiendo el vehículo que conduce y obteniendo de Uber, Cabify y las radiotaxis la información de tiempo de conexión, recorrido realizado y facturación, ya puede aceptar que particulares o unipersonales conduzcan coches de alquiler con chofer.

Se puede empezar hoy mismo a hacer eso. No se requiere ningún trámite parlamentario. Esto es completamente administrativo y el parlamente no debería actuar si no es a pedido de la DGI a través del MEF para crear algún tipo de elemento jurídico que pudiera ser más específico.

Pensar a futuro

Lo que tiene que hacer la Intendencia de Montevideo, no es regular Uber. La IM tiene que pensar a futuro y crear un marco legal que permita que todo este tipo de innovaciones en modelos de negocio y productos puedan crearse legalmente. Y no solo la IM. El Banco de Previsión Social, la Dirección General Impositiva, el Ministerior de Trabajo y Seguridad Social y el Banco de Seguros del Estado. Existe un marco constitucional que es muy claro en las cosas que no están permitidas: las que están prohibidas por ley; todo lo demás, está permitido. Y existe una razón por las cuales esas cosas se prohiben y es poque van en contra de ciertos derechos del ciudadano y por extensión, a la vida.

Es por eso que encontrar un nuevo modelo de negocios o inventar un nuevo producto puede ser contrario a una regulación existente, pero no por eso ser contrario a un derecho humano. Entonces, lo que deben hacer los gobiernos no es prohibir el modelo de negocios o el producto, sino que deben  modificar la regulación contraria para que ese otro derecho humano, que es el de crear, esté garantizado. Muchas veces a eso se le llama aggiornamiento, o sea, ponerse al día.

¿Cómo será el mundo en los próximos años?

Esa es una pregunta que los políticos actualmente no se están haciendo. O si algunos se la hacen, son los que no tienen votos. Pasa que a la media de la gente le interesa el ahora. O otros varios, revisionistas, les interesa el pasado.

A mi y a muchos más, nos interesa el futuro. O a algunos más visionarios, el futuro del futuro.

Los costos de la tecnología decrecen exponencialmente, haciendo que cada vez más gente pueda obtener los beneficios de la tecnología. Las posibilidades de la tecnología se duplican cada pocos años. Y cada vez hay más información. Cada nuevo día se genera más información que la suma de la generada durante varios días anteriores. Cada día hay más músicos creando, más escritores escribiendo y más artistas pintando. También hay más inventores inventando.

En el futuro cercano habrá vehículos autónomos. O sea, que se manejan solo. Hoy en día, cada vez hay más teletrabajo, más trabajadores independientes y más comercio electrónico. Eso hace que menos gente se mueva de su casa o lo pueda hacer sin un horario fijo. Los costos de producción de la tecnología bajan y eso también impacta en los automóviles.

Vehículos autónomos

Junten todo eso y tendrán un futuro en donde la gente tiene más tiempo libre, de esparcimiento, donde se produce con menores costos y se necesitan menos horas de “trabajo” para obtener el mismo beneficio. Y entrecomillé trabajo porque en realidad se va a seguir trabajando pero en actividades que serán más por interés que por necesidad.

Y gran parte de eso es gracias a lo que se conoce como economía colaborativa (sharing economy). Aunque en realidad más que de colaboración, en inglés se entiende como una economía de recursos compartidos.

Economía colaborativa

La economía colaborativa no surge porque sí, sino que lo hace a partir de la existencia de la información al instante. En 1800 para enterarnos que salía un nuevo libro en Europa debíamos esperar que llegara en los barcos mercantes que salían de España, Portugal, Francia, Holanda o Gran Bretaña. Y lo hacían una vez por año. Ya en 1900 capaz que nos enterábamos por el diario, en como mucho un mes, pero no podíamos leerlo hasta que llegara meses después. Bajamos de 1 año a 1 mes. En 1950 lo recibíamos en unos días y para 1980 ya lo recibíamos traducido a nuestro idioma.

Y hoy lo tenemos en el mismo día que sale, en nuestro idioma y demora apenas segundos en descargarse a nuestro lector de libros electrónicos favoritos. Y no tuvimos que ni siquiera ir a buscarlo poque cuando nos enteramos de su próximo lanzamiento, ya lo dejamos encargado. De todo el proceso de compra y pago se encargaron varias computadoras y a un costo mínimo, tanto en tiempo como en dinero.

Esa velocidad con la que se procesa información a diferencia de hace un año, 10 y 100, ha logrado que muchas cosas que antes no la imaginábamos las empezáramos a imaginar. Si van a la casa de mi madre hay una máquina de escribir con la que en 1980 escribía hojas de mimeógrafo. Y hay una máquina de escribir eléctrica en donde mi hermana escribía trabajos para la facultad. Siguen juntando polvo porque cuando se dejaron de usar aún no se había inventado MercadoLibre. Sin embargo, ninguna de las computadoras que alguna vez hubo en mi casa y cayeron en desuso está aquí. Todas fueron vendidas en MercadoLibre cuando dejaron de servirnos pero aún le podían servir a alguien.

La información permitió que la gente pueda compartir algunos recursos de alto costo de propiedad. Claro, es donde más se ve el beneficio. Nadie compartiría un rallador de queso que se compra por 2 dólares, pero sí un auto o una casa. La economía colaborativa existió siempre, solo que la información a la velocidad del pensamiento hizo que fuera rentable o interesante para más propietarios y para más usuarios.

Toda la vida la gente alquiló su casa de verano mientras era verano y aún no se podía ir de vacaciones. Eso no es nuevo. Y los hoteles nunca se quejaron, porque la velocidad a la que se movía esa competencia era tan lenta que les permitía construir nuevos hoteles y hacerlos rentables. Cuando aparecieron sitios como Airbnb, no solo se logró que más gente pudiera publicar sus propiedades de verano sino que también cualquier otra propiedad que pudiera dejar libre. Desde un sofá hasta una casa completa, sea por una noche o por un año entero.

¿Cómo se inició Airbnb?

A todo esto también ayudaron que esos facilitadores de la información también funcionaran como servicios de intermediación, pero más allá de la intermediación financiera, funcionaron como depositarios de la confianza. Eso es algo mucho más valioso que la intermediación financiera. Porque los negocios no se hacen con plata, se hacen con confianza. Nota: el dinero también es un sistema de confianza.

Pero las casas no se mueven. Y los alquileres duran días o en los mejores casos, meses. En autos la cosa cambia un poco: el alquiler puede durar minutos.

Así como siempre se hizo dedo, así como siempre se hizo una vaquita para la nafta, así como siempre se arregló con un amigo para ir juntos al trabajo o así como siempre hubo gente que tenía autos parados y los alquilaba a sus amigos, conocidos y cualquiera que no pudiera alquilar por los canales estándares, hoy en día la información a la velocidad del pensamiento permite que existan cosas como el carpooling, Uber y otros servicios que permiten que un auto se use por más de una persona.

Y cuando los autos se conduzcan solos (dentro de 5 a 10 años), va a ser tal la revolución que muchas más ludistas pondrán el grito en el cielo para ir a destruir los nuevos telares, esos robots que le “robarán” el trabajo a tantos trabajadores.

Las diferentes revoluciones industriales que se van a ir dando a medida que la robotización vaya remplazando más y más trabajos manuales serán en un principio una crisis, pero también una oportunidad. Cada vez más las diferentes sociedades podrán producir más barato y con menos mano de obra, obteniendo más beneficio para que los seres humanos que las formamos tengamos más tiempo de calidad en nuestras vidas. ¿Dejaremos de trabajar? No. Pero nuestra ocupación será muy diferente.

¿Y qué hacemos mientras?

¡Prepararnos para el futuro y el futuro del futuro!

¿Entonces regulamos Uber? No. Le damos un marco de desarrollo a la economía colaborativa.

Economía Colaborativa

Capital y Trabajo

Hoy en día las empresas cuentan con un capital formado por el efectivo en caja pero también por sus herramientas de producción. Esas herramientas puede que se usen 24 horas al día, o puede ser que se usen solo una parte del día. Tanto se use una parte del día o durante todo el dia, el costo que hay que pagar es el mismo.

Vayamos al caso del taxi (simplificado): Un empresario del taxi tiene 1 coche. Lo empieza manejando él durante 8 horas y gana un 60% de lo facturado. Sin embargo, el 67% del tiempo del día, el vehículo está detenido. El seguro que paga por el vehículo lo cubre 24 horas al día. De esa forma, mientras el taxi está en el garage, está siendo cubierto, por ejemplo, por daños a terceros. Entonces, para mejorar la ecuación, el empresario del taxi contrata a un empleado. Ahora solo obtiene 20% de ganancia sobre la facturación del tiempo en que lo trabaja su empleado, pero ahora el costo del seguro por daños a terceros no lo calcula solo sobre ocho horas de trabajo, sino que sobre 16. Entonces, al reducir su costo en ese item, pasa de ganar un poco más cuando lo conduce él ya que divide el costo del seguro entre 2 períodos de tiempo. Cuando contrata al segundo empleado, la ecuación mejora, pero desde allí no puede escalar más que comprando otro coche.

Cuando un profesional compra un vehículo para usar tanto para ir a trabajar como para uso personal, la DGI acepta que el profesional deduzca de sus impuestos 5/7 de los impuestos que paga por el uso de ese vehículo. La DGI, más inteligente que el BSE, entiende que el profesional trabaja de lunes a viernes y durante esos días acepta que el fin principal del vehículo es el trabajo.

Costos de tener un vehículo

¿Pero por qué se da esa asimetría de criterio entre la DGI y el Banco de Seguros? Por una razón muy importante: la DGI “sabe” cuanto factura el profesional, pero el BSE no sabe cuanto se usa el vehículo. Sin embargo, es un mayor riesgo estar más tiempo al día en la calle que en el garage.

De ahí es clara cual debe ser la propuesta que la Intendencia de Montevideo debe hacer. Estando en la era de la información, en donde la información se mueve a la velocidad del pensamiento, la IM debe dejar de pensar como en la era industrial donde no se podía medir nada y empezar a pensa como en la era de la información (o sea, el ya ahora right now) donde puede medir y actuar en consecuencia.

El viejo adagio dice: “No se puede mejorar lo que no se puede medir”, pero como hoy podemos medir todo, podemos mejorar y optimizar. Podemos pagar la patente y los seguros por distancia recorrida y velocidad empleada y premiar a los conductores que protegen los bienes públicos y la vida de las personas.

Propuesta de regulación

Los siguientes puntos resumen cómo debe cambiarse la regulación actual para cubrir Uber, otros servicios y además el taxi.

  1. Toda persona o empresa que brinde un servicio de transporte oneroso debe entregar la información de ubicación geográfica del vehículo. Por un tema de privacidad podría pedirse únicamente la distancia recorrida. Eso debe ser electrónico y auditable.
  2. Toda empresa que brinde un servicio de intemediación de ventas o pagos de un servicio de transporte oneroso puede ser la encargada de brindar dicha información. Esto cubre tanto Uber y similares como radiotaxis.
  3. La distancia recorrida será la base de cálculo para el cobro de:
    1. Impuestos municipales a la circulación (patente de rodados).
    2. Impuestos municipales a la entrega del servicio. A este caso también se le podrá agregar el tiempo, siempre y cuando solo se contabilice el tiempo que el usuario del servicio oneroso está siendo transportado (permiso de servicio).
  4. El registro de servicios de transporte onerosos tendrá las siguientes categorías:
    1. Taxi: tarifa fija, diurna y nocturna diferenciada, puede ser contratado llamandolo desde la calle o paradas de taxi habilitadas. Vehículos ampliamente reconocibles.
      1. De los taxis pueden existir de contratación individual y de contratación colectiva con ruta fija.
    2. Remises: tarifa puesta por cada empresa. Puede ser contratado por cualquier medio de comunicación o paradas habilitadas pero no en la calle. Vehículos ampliamente reconocibles.
    3. Otras transportes de dedicación completa al servicio: escolares, turismo, etc.
    4. Vehículos de alquiler temporal con chofer: tarifa variable puesta por cada empresa. Puede ser contratado por medios electrónicos que permitan completa trazabilidad y auditoría. No puede tomar pasajeros en la calle ni habrá paradas habilitadas. Pueden ser contratados de forma indivisual o colectiva.
  5. Todos los vehículos deben usar GPS y ofrecer al pasajero el uso del GPS para obtener la ruta más eficiente desde el punto de vista costo beneficio.
  6. Seguros: los seguros pueden crear productos por uso que funcionen como un prepago que cubra por tiempo y actividad según el nivel de riesgo y solicitar datos de ubicación geográfica para evaluar el riesgo de cada conductor de forma individualizada.
  7. Impuestos nacionales: al día de hoy no está tan mal si se es un profesional o se tiene una empresa, pero para un particular que conduce vehículos temporales, debería poder deducir de impuestos (IRPF) la cuota parte del tiempo que está brindando el servicio. O sea, con la aplicación de venta conectada. Si la persona conduce un determinado número de horas al mes debería serle más rentable registrarse como monotrobutista o algún tipo de régimen acorde al nivel de ingresos previstos.
  8. Seguridad social: el registro como empresa tal cual se hace hoy en día para personas que brindan servicios personales es suficiente. También podría existir una inscripción similar a la de obras de mantenimiento.
  9. Libreta profesional: la libreta profesional, de verdad, hoy en día no asegura nada. Es un trámite. Así que cualquier persona con más de 2 años de libreta amateur debería poder brindar el servicio. En este caso, la aplicación que se encargue de la venta debe ser reponsable de tener un sistema de puntuación del chofer y de sancionar al chofer que no cumple con los estándares de calidad.
  10. Toda la comunicación entre las empresas de venta del servicio y el ente recaudador debe ser electrónica (como es hoy la facturación electrónica).

La Abstracción

Ahora, cambiemos por “transporte oneroso” por cualquier otro tipo de actividad onerosa que requiera regulación municipal. Es ahí donde tenemos que usar la abstracción y lograr marcos normativos que permitan rápidamente brindar la posibilidad de desarrollar nuevos modelos de negocios y nuevos productos. Porque cada vez habrá más gente autoempleada, más independientes usando herramientas creadas por otros y creando sus propias herramientas.

¿Cuántas personas hay en Facebook vendiendo tortas de cumpleaños o servicios de lunch? ¿Cuántos de esos hicieron los cursos de manipulación de alimentos y están habilitados por Bromatología?

La tecnología nos permite que la información fluya tanto para cumplir con los objetivos constitucionales como para permitir que la gente ejerza su derecho a crear y trabajar. Es solo ver hacia el futuro y ubicarse allí. Uruguay está bastante bien, aunque podría mejorar, la apertura y uso de empresas unipersonales.

Flujo de información

La actitud de la IM frente a Uber

El gran error que viene cometiendo Uruguay hasta ahora es que lo ve como un problema para ser legislado a nivel nacional, cuando en realidad la legislación nacional no tiene nada que ver con eso, porque ya cubre todos los casos. Uber es un problema completamente municipal. Y la Intendencia de Montevideo, en vez de tomar la el toro por las guampas y resolver el problema rápido, decide seguir pensando como en el siglo pasado y actuando como si el futuro no se le viniera arriba.

Fuera Uber

La Intendencia de Montevideo podría ya mismo estar trabajando en modificar la regulación para permitir en avance de la economía colaborativa en lo que a transporte corresponde, pero también para darle más oportunidades a quienes hoy en día tienen su negocio allí. Por ejemplo, en Montevideo no existen los taxis colectivos, pero seguramente puedan ser una nueva alternativa para quienes ya tienen taxis. La previsibilidad y la tarifa fija son atrayentes para muchos usuarios.

En la Intendencia parece no haber gente pensando en el futuro, y si no se mira el mundo afuera y se piensa en el futuro y se actúa en consecuencia, los taxistas seguirán sufieriendo, se seguirá enfrentando a uruguayo contra uruguayo y haciendo política con el trabajo. Las cartas están sobre la mesa y la Intendencia de Montevideo tiene la capacidad de articular soluciones.

Conclusión

La economía colaborativa, cosa que existe hace años pero que recién con el flujo de la información a la velocidad del pensamiento, como se da ahora, ha obtenido un nombre y concepto armado, nos entrega la posibilidad de optimizar todos los recursos que cada persona posee. Eso, sumado a la tendencia al autoempleo y el empoderamiento del consumidor hace que surjan nuevos modelos de negocios que antes eran inimaginables.

Las sociedades deben aprovechar la velocidad y cantidad a la que se genera información para que los individuos puedan elegir con mayor libertad como usar su tiempo y sus recursos. Compartir los recursos propios debe ser un derecho y obtener beneficios de eso también. Un recurso compartido es menos carga al medio ambiente y menos desperdicio. Hacerlo con responsabilidad es un deber. Los estados no pueden limitar el derecho a actuar con responsabilidad.


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